
La bruma cubre mis pasos
las aguas se encuentran tranquilas
me miras desde lejos
con cierto rubor en las mejillas.
Los arboles son testigos
mudos asistentes al encuentro
de dos seres que aunque opuestos
comparten caminos paralelos.
La vista se nubla lentamente
mis pasos se vuelven torpes
mis palabras se agolpan
y se rehusan a salir de mi boca.
Los sonidos de pronto cesan
la charla queda al aire
el destino no quiere que sea revelada
su significado ha sido velado.
Los ojos de la luciérnaga lentamente se abren
el sueño esta por terminar
se arremolina en las sabanas
aun no quiere despertar.

