De noche,
guardián de los tesoros de oriente;
de día,
confinado a mi ataúd.
De noche,
absorbiendo vida de la luz lunar;
de día,
reparando fuerzas en la oscuridad.
De noche,
reviviendo con el manto estelar;
de día,
muriendo con la luz del amanecer.
De noche,
añorando el día;
y de día,
esperando la noche.
Un ciclo,
interminable;
una vida,
eterna.
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